Razones por las que no cumplimos los propósitos de año nuevo

Todos los años decimos lo mismo: “Este año va a ser diferente”. Si tú siempre has escrito tus propósitos de año nuevo, puedes prometerte que este es el año en el que finalmente vas a hacer ejercicio, comerás más saludablemente, pasarás menos tiempo en la oficina o dedicarás más tiempo a la familia. Puedes prometer que dejarás de fumar, que aprenderás una nueva habilidad, que estarás menos estresado, o que no permitirás nunca más que la ropa sucia se amontone. O es posible que estés en el otro extremo del espectro. Mucha gente se ha prometido no hacer propósitos en el año nuevo porque sienten que es pérdida de tiempo, piensan que no es posible llevarlos a cabo y que sólo los harán sentirse más frustrados al final del año.

Pero ¿porqué no hacer de este año tu mejor año? ¿Por qué no hacer algo que te de esa sensación abrumadora de logro cuando mires atrás al final del año?

No vas a alcanzar este sentimiento de logro escribiendo tus propósitos y no llevándolos a cabo y tampoco lo vas a obtener no haciéndolo. Diversos estudios concluyen que el 20% de los propósitos de año nuevo se pierden dentro de la primera semana de enero, y por lo menos el 80% se abandonan a lo largo del año.

Pero la gran pregunta es: ¿Porqué?

Y otra pregunta aún más grande es:
¿Qué podemos hacer para remediarlo?

Aquí exploraremos las razones más importantes por las cuales no se cumplen las resoluciones de principios de año para que evites cometer esos errores:

  1. El pensamiento de “todo o nada”.
    Los propósitos nos preparan para el fracaso atrayéndonos hacia el pensamiento de todo o nada. La mayoría piensa en términos de “mantener” sus propósitos o “romperlos”. No hay un término medio, sólo los extremos. Pensar en términos de blanco o negro de “éxito” o “fracaso”, puede ser divertido mientras estés avanzando hacia tu meta. Pero la felicidad de sentirse como “sólo éxito” pronto se desvanece con el menor obstáculo y entonces te hundes en el sentimiento de “fracaso total”. El pensamiento de todo o nada nos lleva a la siguiente causa de romper nuestros propósitos:
  2. El efecto de avalancha.
    Todos hemos experimentado el efecto de avalancha permitiendo que una caída menor se convierta en una recaída mayor y dé por resultado un colapso total. Las personas que hacen dietas frecuentemente sufren de este efecto de avalancha, porque siempre piensan que están “en” una dieta o “fuera” de ella. Cualquier pequeño obstáculo los lleva a pensar que han “roto” la dieta y se sienten mal.
  3. No tomar en cuenta el progreso y estancarse en los retrocesos.
    ”La Ley del efecto” es la ley más importante en psicología. Es simple, dice que las acciones seguidas por recompensas son reforzadas y es mucho más probable que se vuelvan a repetir. Parece obvio, pero la mayoría hace justamente lo contrario. Estudio tras estudio han demostrado que las personas que intentan – y fracasan – hacer cambios en su vida, se esfuerzan muy poco en recompensar sus avances y mucho en castigarse por los retrocesos. Los “hacedores de propósitos” (y los que siguen dietas) hacen esto todo el tiempo. Después de dos semanas de comer saludablemente y hacer ejercicio se compran un helado, y en lugar de premiarse a sí mismos por esas dos semanas de sólido progreso, se castigan por causa de un retroceso menor.
  4. No tener un plan (mala preparación de metas y su olvido)
    Estas razones van todas juntas, y todas tienen la misma raíz. La mayoría de las personas deciden llevar a cabo “X” en el año y no piensan mucho más acerca de ello. Sin embargo, un propósito de año nuevo está demasiado lejos en el futuro como para que sirva de motivación. No tienes la inspiración de actuar o de hacer un plan y de llevarlo a cabo hasta lograrlo. Y ya que una meta tan distante no  aparece en la pantalla de tu radar, pronto te olvidarás de ella. Hasta que llegue nuevamente el año nuevo. En cambio los estudios muestran que quienes hacen sus propósitos y los mantienen durante el año, utilizan los principios ya probados para establecer metas que los ayudarán a estar enfocados, motivados y confiados.
  5. El síndrome de “sería bueno lograrlo”
    Enfrentémoslo, para la mayoría de las personas, sus propósitos son “agradables de tener” no “necesarios de tener”. Es cierto que les gustaría estar en forma, o dejar de fumar, o tener mejores relaciones, o lo que sea. Pero para el 7 de enero se enfocan en situaciones que son supuestamente más presionantes o se atoran “apagando fuegos”. Sus metas a largo plaz“agradables de tener”, se mantienen guardadas y pronto se olvidan.Los que mantienen sus metas lo hacen diferente.Utilizan una variedad de estrategias de compromiso realizado y compromiso previo que les asegura evitar el síndrome de “sería bueno lograrlo”. Encuentran maneras de mantenerse confiados y de continuar hacia delante en las cosas que realmente son importantes para ellos.
  6. No tener visión ( y no comprender el importante “porqué”)
    El poder motivador de cualquier meta viene de verdaderamente comprender porqué lo quieres. Pero la mayoría de los hacedores de propósitos no piensan en sus motivaciones más profundas. El sólo hecho de querer perder 5 kilos sólo porque sí, puede ser una buena meta pero no será suficiente para motivarte cuando tengas que hacer sacrificios o sufras retrocesos. Pero sí tendrás esa motivación si sabes que mantenerte en forma significará tener más energía para jugar con tus hijos o para ir a una excursión con tus amigos. Como Antoine de Saint Exupery dijo: “si quieres construir un barco no le pidas a la gente que te junte madera y no les asignes tareas y trabajo, más bien enséñales a suspirar por la interminable inmensidad del mar”. Clarifica tu visión y la motivación vendrá sola.
  7. No actuar suficientemente.
    A todas las “pequeñas” razones para no mantener nuestros propósitos, se añade una más grande: la de no actuar suficientemente. La mayoría de las personas saben lo que tienen que hacer para mantener sus propósitos. Tienen el boceto para el éxito. Pero no actúan lo suficiente como para lograrlo. No existe un gran secreto para lograr el éxito en la pérdida de peso. Sencillamente quema más calorías de las que ingieres. Come más verduras, observa las porciones que te sirves y haz más ejercicio (las investigaciones muestran que quienes se mantienen bajando de peso con constancia, en promedio hacen una hora de ejercicio al día). No es difícil comprenderlo, lo difícil es hacerlo y mantener estos cambios de vida a largo plazo hasta que el cerebro lo toma como parte normal de un comportamiento. Mucha gente comienza bien, pero sus acciones no son suficientes para arraigar sus nuevos hábitos y hacer que los cambios sean permanentes.
  8. Haces demasiados propósitos.
    Es más fácil enfocarse en una o dos metas, que en 10 o 20. No hagas una lista inmensa de propósitos, elige dos o tres que sean importantes para ti. Si los logras antes de que el año termine, ¡fantástico! Entonces puedes elegir uno o dos más a mediados de año.
  9. Escribes tus metas de manera muy general
    Las metas tienen que ser específicas. Si quieres perder peso, tienes que pensar cuántos kilos realmente puedes perder cada mes. Si quieres pasar menos tiempo en la oficina, no te permitas quedarte después del horario de trabajo por lo menos 3 veces a la semana. Si quieres organizar tu hogar, enfócate en una habitación por mes y promete pasar 15 minutos al día revisando y sacando lo que no sirva de esa área. Tus propósitos deben estar muy claros, lo que significa que deben ser escritos con números, 2 kilos, 30 minutos de ejercicio, 3 días por semana, una carga de ropa por día, etc.
  10. No estuviste motivado.
    Coloca recordatorios visuales como una fotografía o imagen del destino final de tu meta. Pídele a un familiar o amigo que te estén monitoreando y que te recuerden tu meta a lo largo del camino. Diseña una hoja donde puedas llevar el control de los avances que hayas tenido, cuánto peso has perdido, cuánto dinero has ahorrado, las horas que has pasado más en casa, las cajas que has arreglado de la bodega.
  11. Intentas tener éxito en un día o dos.
    La mayoría de las metas requieren de tiempo para lograrlas y mantenerlas. Calcula el tiempo aproximado que necesitarás para alcanzar tus objetivos o te agotarás incluso antes de haber empezado. Prepara mini-metas y trabaja en pequeñas porciones de tus propósitos cada vez. Prémiate a lo largo del camino sin importar cuan pequeños sean los logros.
  12. Sigues esperando por el momento perfecto para empezar.
    No hay mejor momento para empezar que el presente. Si te esperas para trabajar en tus propósitos hasta que encuentres el momento perfecto, nunca empezarás. Determina qué es lo que necesitas para empezar y empieza. Antes de que te des cuenta estarás celebrando tus éxitos.
Esta entrada fue publicada en Comunidad y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s