Siempre habrá E. Coli patógenos e influenzas AH1N1; es evolución

Brotes como el de la influenza A/H1N1 en México o la cepa patógena de E. Coli, originada en Europa, seguirán existiendo de manera impredecible porque el fenómeno es parte de la vida, apuntó Francisco Bolívar Zapata, investigador emérito de la UNAM y miembro de El Colegio Nacional.

“Siempre ha existido transferencia de material genético entre especies, ocurre todos los días en la naturaleza, pero en algunos casos nos afecta porque las mutaciones, en el caso de esta bacteria, permiten que sean capaces de colonizar nuestros órganos de manera muy rápida”, añadió el científico, cuya investigación de síntesis de la proteína de insulina en Escherichia coli le valió el Premio Príncipe de Asturias en Ciencia y Tecnología en 1991.

Posteriormente a su conferencia “Ciencia genómica, biotecnología y seguridad” en El Colegio Nacional, recordó que la E. Coli es una bacteria que regularmente se encuentra en nuestro intestino y ayuda al proceso de digestión; en el caso de la cepa patógena de Europa, “se le pasó un gen con una toxina que genera el problema en los riñones”, un intercambio genético que pudo ser de otro organismo o de otras E. Coli que transferirían genes localizados “en islas de patogenisidad”.

Esta “transferencia horizontal” (de genes) también ocurrió con el virus de la influenza A/H1N1, comprendido por genes de aves y cerdos que sólo afectaban a los humanos. “Así ocurriría con una cepa de E. Coli  en ganado estadunidense que no fueron bien tratadas y, aunque estas bacterias eran inocuas para éste, fue distinto en las personas que comieron de sus hamburguesas”.

El detalle no es importante, agregó, sino que debemos entender que estamos sujetos a que esto ocurra en estas nuevas especies; este fenómeno ocurre de manera cotidiana, es parte de la evolución.

MITOCONDRIAS. El ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) acotó que el problema con la nueva cepa europea de E. Coli, que eventualmente podría llegar al país, es que es muy agresiva y coloniza con mucha rapidez el riñón.

Sin embargo, comúnmente beneficia al hombre y otros seres vivos en el interior de su intestino; la bacteria es un ejemplo de simbiosis con nuestra especie que el científico equipará con lo que sucedió hace mucho tiempo en la historia de nuestra evolución.

Las mitocondrias son los organelos celulares que sintetizan Adenosina Trifosfato (ATP) en las células, lo que les suministra energía con combustible como el azúcar y ácidos grasos. Son “centrales eléctricas de las células”.

Para Bolívar Zapata, estos son organelos tipo E. Coli, que en la historia de la evolución se asociaron como las bacterias al organismo e intercambiaron material genético. “A veces los microorganismos nos afectan, pero así es la vida y así estamos hechos: somos un conjunto inmenso de organismos vivos que están interactuando”.

TRANSGÉNICOS. Así como estas “transferencias horizontales” de genes se dan para producir enfermedades de manera natural, se pueden manipular para generar insulina u otro medicamento, o mejorar la producción de un alimento. Estos últimos llamados organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos, que han sido satanizados por grupos de interés que arguyen que causan daños a la salud. Sin embargo, la dureza con la que se ha desprestigiado a estos productos ha menguado, a diferencia de la última década.

Para el investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, este  “satanismo” se ha vuelto cada vez más laxo, puesto que se ha comprobado con mayores fundamentos de que no son peligrosos para la salud humana.

“Esto sucede porque cada vez hay más evidencias de que su uso transgénico no provoca daños y cada vez más países cultivan mayores hectáreas; las agencias sanitarias de EU y Europa, así como la Organización Mundial de la Salud, promueven más su empleo”.

Añadió además que el Comité de Biotecnología de la AMC publicó recientemente Por un uso responsable de los OGM, que compila 250 evidencias sustentadas de que los transgénicos no son peligrosos para la salud. “No es que no tengan riesgo, sino que son similares a los que ya existen en la naturaleza”.

El investigador enfatizó que finalmente tenemos que contender con la demanda de alimentos y medicamentos, y para ello necesitamos biotecnología. “Si utilizamos pesticidas químicos y productos carcinogénicos nos acabaremos mucho más rápido. Ésta es una tecnología natural”, aunque reconoció que la propiedad y patentación de semillas en el caso de los cultivos, por ejemplo, es otro asunto más complejo.

No obstante, mencionó que en México existe un marco jurídico en la ley de bioseguridad, no perfecta, pero razonable para manejar los organismos transgénicos. “Es área de oportunidad para el país porque tenemos una gran biodiversidad y, si la utilizamos de manera respetuosa, le podemos dar un valor agregado”.

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