¿Lombrices en tu intestino?

Existe una enorme variedad de parásitos que se alojan y desarrollan en el cuerpo humano, sobre todo en el pelo, la piel y la vía digestiva, particularmente en los intestinos, impidiendo la absorción de nutrimentos que deberían ser aprovechados por el ser humano para su adecuado crecimiento y desarrollo y para conservar la salud.

Entre los más frecuentes están, protozoarios microscópicos, como: las amibas, la giardia y el cristosporidium y metazoarios, que son gusanos o helmintos como: los oxiuros, ascaris, taenias o solitarias, tricocéfalo, ancylostoma, necator, estrongiloides y toxocaras entre otros.

Aunque los parásitos intestinales pueden infectar a todos los miembros de la población, los grupos más vulnerables son los niños en edad preescolar y escolar, las adolescentes y las mujeres en etapa reproductiva. 

A nivel mundial la parasitosis intestinal representa un importante problema de salud pública, pues se calcula que casi un tercio de la población del planeta padece esta enfermedad, siendo los países en vías de desarrollo los más afectados, entre ellos México. 

En este sentido, en la República Mexicana las parasitosis intestinales ocupan el segundo lugar entre las enfermedades transmisibles reportadas, superadas por las infecciones respiratorias. 

De acuerdo con el Dr, Gerardo Casanova, infectólogo, las consecuencias de las parasitosis pueden tener un efecto negativo en las personas que se encuentran en la etapa de crecimiento físico e intelectual, debido a que los parásitos intestinales son un grupo de organismos que viven a expensas de los seres humanos, alojándose en su aparato digestivo y compitiendo por el consumo de las sustancias alimenticias, lo que propicia desnutrición, anemia y debilidad en general. 

Es por ello, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la desparasitación de toda la familia cuando menos dos veces al año, en zonas de alta frecuencia de parasitosis como México.

Aunque el mecanismo y vía de contagio varía, la mayoría de los parásitos se adquieren al ingerir agua, tierra o alimentos contaminados con sus quistes o huevecillos.

Todas las personas a cualquier edad pueden ser portadores de parásitos, pero los daños son mucho mayores en los niños debido a que su crecimiento se ve afectado.

Los principales factores de riesgo para contraer parásitos intestinales son:

  • Tomar agua sin hervir, clorar o que no sea potable. El agua de los ríos, mares, lagos y presas, tomada directamente puede ser portadora de muchos parásitos depositados por el excremento de personas y animales que obran en ellos.
  • Comer alimentos vegetales que fueron regados con aguas negras, sin desinfectarlos adecuadamente o verduras y frutas con cáscara sin lavar con mucho cuidado.
  • Comer carnes a medio cocer o que no estén frescas.
  • Comer en puestos callejeros o en lugares sucios en donde ni los utensilios están limpios, ni los alimentos son frescos y están expuestos a contaminantes del aire, en los que generalmente hay perros cerca y la grasa se reutiliza una y otra vez en las fritangas.
  • Tener animales cerca de los alimentos, ya sea en casa o sitios de comida.
  • No lavarse bien las manos después de ir al baño y antes de tocar, preparar o ingerir alimentos.
  • No lavar las manos de los niños después de jugar en la tierra, en el suelo o con algún animal.
  • Comer paletas heladas, raspados y otros productos elaborados con agua de dudosa procedencia.
  • Tomar leche cruda sin hervir.

Bajo esta encomienda, en el país se implementará la Primera Campaña de Desparasitación en dos etapas: la primera durante mayo, y la segunda en agosto-septiembre. 

El principal objetivo de dicha campaña es concientizar a la población mexicana sobre la importancia de la desparasitación a través de la difusión de mensajes orientados a los síntomas, formas de contagio y las consecuencias de no desparasitarse de forma periódica, pretendiendo reducir la carga de morbilidad a causa de la parasitosis. 

Este padecimiento puede infectar a todos los miembros de la sociedad, sin embargo los grupos que se han identificado como los de mayor riesgo son: los niños entre dos y cinco años, los pequeños en edad escolar, los adolescentes y las mujeres en etapa reproductiva4, debido a que a la parasitosis se le asocia con carencias nutricionales, principalmente de hierro y vitamina A. 

Especialistas afirman que una persona que suele desparasitarse dos veces al año, protege su salud y la de su familia debido que los parásitos intestinales pueden frenar el desarrollo físico e intelectual de los niños; y en los adultos, los efectos se traducen en una falta de capacidad en la concentración de sus actividades diarias o en el trabajo, provocando un bajo rendimiento laboral y cotidiano. 

Sin duda, el suministro periódico de medicamentos en dosis únicas es una excelente herramienta para el control de la parasitosis intestinal, no obstante, esta práctica debe acompañarse de buenos hábitos de higiene y saneamiento para lograr que cada vez menos personas padezcan esta enfermedad. 

¡Toma Acción y únete a la campaña de desparasitación!

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